“Cristian” mi hermano, mi mejor amigo, mi amor

Desde aquel día de verano vivo una pesadilla ¿la razón? unas cartas y una foto al fondo de un cajón del despacho de mi madre. No concilio el sueño, no tengo apetito, no me concentro, NO VIVO. Justo cuando empezaba a ser feliz todo se desvanece repentinamente.

Realmente esto es muy difícil de contar pero necesito desahogarme por lo que contaré mi historia, modificando nombres.

Yo nunca tuve una familia, mi madre es una interesada que  las ingenió para engendrar una hija de un hombre mucho mayor que ella pero con mucho dinero. A mi supuesto padre ni le conozco, nunca le he visto. He vivido con mi madre siempre, pero ella apenas ha estado conmigo ya que pasa siempre fuera de casa o de viaje. Solo se preocupa por ella misma así que contrataba señoras que me cuidaban con el dinero que le sacó a este señor de pensión. Ha tenido dos parejas formales. El primero, mi padrastro Lucas, es con quien crecí y es el padre de mi medio hermano Dylan. Siempre me ha tenido como una hija y se ha preocupado por mí, le conozco desde que era muy pequeña y realmente me ha influido mucho.

Es acomodado también pero humilde lo que originó los problemas en la relación con mi madre por lo que acabaron separándose. Entonces, mi madre finalmente se fue con Darío, su mejor amigo desde la infancia, un hombre venido de menos a más, que consiguió tener éxito en todo lo que se propuso.

Él es el padre de mi Cristian, padre soltero desde siempre sin más hijos ya que la madre de Cristian murió supuestamente siendo él un bebé casi recién nacido. Cris y yo siempre nos hemos entendido muy bien desde que nos conocemos, tal vez porque hemos vivido experiencias muy similares desde bien pequeños. Vivimos todos juntos desde que yo tenía 13 años en la casa y ciudad de ellos dos. Adaptarme a un lugar nuevo no fue nada raro para mí ya que mi madre me mareaba siempre con traslados, incluso fuera ya que mi padrastro Lucas es extranjero. Pero desde que vivo allí todo cambió para mí.

Juro que recuerdo el día que lo conocí como si fuera ayer. Había ido con su padre a buscarnos al aeropuerto, y una vez pasamos los corredores de la salida nuestras miradas se encontraron. Ahí estaba frente a mí junto a su padre clavado mirándome con sus grandes ojos negros brillantes con los que iban a juego su pelo revuelto y su larga gabardina elegante que contrastaban con su clara piel. Era muy lindo, cierto, pero fue más que eso. Pese a no conocerle de nada algo invadió mi ser en ese momento, algo indescribible. Yo le contuve la mirada hasta que ruborizado agachó la cabeza. Aquel día pese a que hablamos poco, pues nos presentamos y estuvimos reunidos los cinco, nos caímos muy bien.

No me costó hacer amistades allí, pues como en todos los sitios que he estado al ser muy abierta se daba por si solo, de pronto empezaba a volverme popular en el colegio pero a la par que iba conociendo a mi hermanastro me fui alejando de todo ello. Llegó un momento que hacíamos casi  todo juntos, desde la mañana hasta la hora de dormir, cuando quise darme cuenta ya estaba totalmente enganchada a él. Compartíamos todo, llorábamos y reíamos juntos, podíamos pasar  hablando durante horas sin aburrirnos nunca. Éramos grandes amigos pero había un secreto, uno solo. Él lo había tenido claro siempre y callaba y yo me negaba a admitirlo; por su parte nunca me hablaba de chicas y yo pues tenía muchos pretendientes, era la rubita deseada del colegio, pero ningún chico me llamaba la atención nunca, quizás porque sin quererlo tendía a compararlos a todos con mi hermanastro. Según él ninguno era lo suficientemente bueno para mí, y quise pensar que era protección fraternal, pero no lo era, al menos no eso solo.

A veces recibía mensajes anónimos al móvil, en principio no les prestaba atención pero luego empecé a recibir cartas de amor en el buzón, muy trabajadas, una cada día, a veces acompañada con un regalo o detalle. Un día me desperté más temprano de lo habitual, afuera tronaba fuerte por lo que ya decidí levantarme, entonces noté que Cristian ya había salido (se levanta siempre más temprano a sacar

a su perro) pero me di cuenta que había olvidado el paraguas por lo que no dudé en atraparlo y salir en su busca. Entonces al bajar las escaleras mis ojos lo encuentran en el portal echando al buzón una carta. Era ÉL. No lo podía creer, llevaba 3 semanas así.

Primero quedé en shock, después mi corazón quiso correr a sus brazos pero no lo hice, me contuve y en su lugar, le reprimí «eres mi HERMANO».  Él, que seguía petrificado agachó la cabeza, como solía hacer, pero esta vez se le inundaron los ojos de lágrimas. A mí se me quebró la voz y como ya no podía disimular más así, decidí correr pero hacía casa a encerrarme en mi cuarto, no se atrevió a decirme nada ni yo tampoco. Por primera vez no fuimos juntos al colegio. Ese día y los siguientes. Intentaba evitarlo por más que podía, pero vivía conmigo, por lo que se volvía muy incómodo. Eso era lo que me ordenaba mi mente que era lo que debía pero no era lo que quería, realmente estaba sufriendo, y en el vacío de no sentirle día tras día me di cuenta que si lo amaba y mucho. Aunque realmente en lo más profundo de mi ser siempre lo he sabido pero no quería admitirlo. Por lo que al quinto día me armé de valor y decidí enfrentarlo. Le dije simplemente que le echaba muchísimo de menos, que teníamos que hablar y a solas, que sólo me dijera un sitio y una hora y allí estaría.

Quedamos ese mismo día en un parque algo retirado y poco frecuentado a una hora que ya no había nadie. Recuerdo que andaba súper nerviosa con el corazón acelerado por lo no volví a casa desde el colegio. El llegó antes que yo, se le notaba muy tensionado también. Me pasé todo el día pensando en que le iría a decir, como iba a empezar, pero cuando llegué donde él le solté un «TE QUIERO». Se sorprendió, estaba tan guapo ese día para mí que me derretí, entonces su mirada me terminó matando, seguí y le confesé todo entre lágrimas. Me abrazó, muy fuerte, y me dijo emocionado que llevaba mucho tiempo soñando con ello, que me amaba tanto que tenía miedo de perderme por lo que para desahogarse escribía cartas, durante meses. Tenía una caja llena pero solo ahora empezaba a entregarmelas.

Es tan dulce… como no amarlo. Llevé mis manos desde su espalda hacía sus manos, las apreté fuerte y me acerqué, entonces él se inclinó y nuestros labios se encontraron. Era una noche mágica, estrellada, la luna llena lucía enorme y desde el agua del lago podía vislumbrarse su reflejo. No quise parar de besarle, me hice adicta a sus labios. Desde ese día llevamos una relación en secreto, no era fácil, nuestros padres pasaban todo el día fuera, pero estaba mi medio hermano y personal que trabajaba en la casa. Dormía oficialmente en mi habitación pero tarde cuando ya todos dormían me metía en el cuarto de Cris. Siempre, antes de dormir nos amábamos, él era completamente mío y yo suya. Al principio me sentía algo mal pero luego lo fui superando ya que se supone es mi hermano pero no de sangre y si mi madre tiene derecho a buscarse otro hombre con familia yo tengo también derecho a decidir que vínculos quiero con ellos.

Yo siempre he soñado con formar una familia tradicional porque deseo para mis hijos lo que yo no he tenido, y mi Cris también lo quiere así, nuestra relación iba tan en serio que ya habíamos planeado seriamente nuestro futuro. Ya llevábamos más de dos años juntos y felices, pero muy a mi pesar, éramos felices en nuestra ignorancia. Resulta que yo siempre he tenido dudas de que Carlos, mi supuesto padre biológico, fuera mi padre realmente, pues tenía entendido por mi tío que mi madre tenía muchos ligues cuando era joven y simplemente este señor era el que más le convenía como padre de su hija. Pero en mi vida habría imaginado algo más descalabrado que eso y mi curiosidad definitivamente me mató.

Una tarde, que casualidad me encontraba sola, decidí entrar al despacho de mi madre a investigar, revisé todas las estanterías y armarios y entonces en un cajón bien escondido encontré la prueba de la verdad. Eran cartas de Darío, el padre de Cristian, hacía mi madre y en ellas se dirigía hacía ella con amor. Hasta aquí nada raro, me pareció hasta gracioso, parece que Cristian heredó de su padre esa manía. Pero luego me fijé en las fechas, eran cartas enviadas y la mayoría estaban datadas en fechas cercanas a mi nacimiento, exactamente durante todos los meses previos, pero no había nada de justo antes del embarazo ni después del parto. Era raro porque escribía muy habitualmente, había muchas, aproximadamente escribía una carta por semana. En aquella época no había móviles por lo que era lógico. Entonces cuando terminé de pasar todas las cartas me dio un vuelco el corazón, dentro del último sobre había una fotografía y en ella salían mi madre, el padre de Cristian, y dos bebés. Rápidamente me reconocí en la bebé más mayor, calculé que tendría como un año mientras que el otro bebé era casi un recién nacido. En ese momento quería que la tierra me tragase, no podía ser, ese bebé debía ser Cristian, resulta que él es casi 11 meses más joven que yo. Todo encajaba.

Nunca volví a ser la misma desde entonces. Me encerré en mi cuarto y no quise saber nada del mundo, me inventé que estaba enferma pero lo cierto es que me tiré toda la tarde y noche llorando. Toda mi vida era una mentira. Seguí haciendo mis obligaciones pero el resto del tiempo pasaba aislada. A Cristian le evitaba, siempre, pero no le daba explicaciones, el poco tiempo que le dedicaba, físicamente porque de mi cabeza no salía, era para sacarle información de su supuesta madre, pero nada, no sabía nada de ella nada más que su nombre «María». Ni una fotografía siquiera, según su padre las rompió del dolor que le produjo su muerte. Nada sabe tampoco de su familia materna porque supuestamente odian a su padre por dejarla embarazada y permitiese tuviera al bebé teniendo ella un cáncer avanzado. En el registro aparece mi madre como su madre porque lo adoptó al poco de juntarnos. Cuando tuve la ocasión también enfrente a mi madre, le exigí explicaciones pero me negó todo. No obstante, la noté nerviosa, sobre todo cuando le mencioné las cartas y la fotografía. Me dijo que aquello era un amor no correspondido por aquel entonces y que siempre fueron grandes amigos. Ya no pude más por lo que ese mismo día llamé a mi padrastro, al ex de mi madre y le pedí me acogiera en su casa de nuevo. El aceptó encantado porque me consideraba una hija pues crecí con él. Me inventé que quería irme a estudiar fuera el siguiente curso pues Lucas vive en Inglaterra.

Era la excusa perfecta porque justo comenzaba el verano y les dije que quería ir adaptándome para poder irme inmediatamente. Ese mismo día que partí corté con Cristian con todo el dolor de mi corazón después de haber pasado evitándole días. «Es por nuestro bien, algún día lo entenderás» le dije entre lágrimas.
No le volví a ver más. Hasta le bloqueé del teléfono y de las redes sociales. Pensé que era lo mejor, que el no tenerle me ayudaría a olvidarle con el tiempo pero me equivoqué completamente. No puedo sacármelo de la cabeza ni de mi corazón. Me preocupo por él siempre y llamo a casa o a mi hermano pequeño para preguntar pero siempre me niego a hablar con él y cuando lo consigue siempre es lo mismo, empezamos discutiendo y acabamos llorando. No se lo dije nunca, primero, por ahorrarle el sufrimiento, después, por miedo mucho miedo, temo su reacción y no quiero perderle. Solo tengo la esperanza de que esto sea una pesadilla de la que me despierte ya. Le extraño tantísimo, en los últimos días le he estado llamando cada noche sin contestar solo porque necesito oír su voz. Quiero verle lo necesito como el respirar pero no debo. Siempre he sacado excusas para volver aún sea de visita algún fin de semana o festivos. Que esté lejos me ayuda pero pronto llegará Navidad y no podré inventarme nada. No sé que hacer. Realmente nada está confirmado pero todo apunta que su padre es mi padre y mi madre su madre. O quizás solo se da a medias. No lo sé. Esto me está matando por dentro

Fuente : “Cristian” mi hermano, mi mejor amigo, mi amor

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1 comentario

  1. Carol says:

    No te preocupes por cosas como el parentesco sanguineo, lo importante es que sea aman. y el amor supera barreras, por lo que te aconsejo que no vivas dependiendo los que prejuicios de las demas personas 😉

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